"TODO ESTA COMO ERA ENTONCES"

Por Malú Kikuchi
7/07/08

 
Había una vez, acá nomás y no hace tiempo, el 11 de marzo 2008, un ministro de economía, Martín Lousteau, que firmó la resolución Nº 125, llevando las retenciones a la exportación de soja del 35,2% al 44,1% (móviles). 

      117 días después, 117 días de tensión, cortes de ruta, desabastecimiento, treguas (por parte del campo), chicanas y trampas (de parte del gobierno) y una confusión fenomenal sobre el posible uso de las retenciones (¿hospitales, viviendas y caminos rurales o pago de la deuda?), 117 días después, el tema llegó a la Cámara de Diputados y esta votó. 

      117 días después, 117 días al borde de un estallido social, fogoneado por la presencia y la lengua activas de D´Elía, Pérsico, Bonafini y Kirchner (que no personifican la paloma de la paz), cuando ya no le quedó más remedio al gobierno que aceptar de muy mala gana la existencia del congreso, la 125 llegó a Diputados, y votaron. 

      Después de la votación, la 125 sigue en pie, sana y robusta, con algunos cambios. Los cambios son meros retoques que desaparecerán el 31 de octubre 2008, y todo volverá a ser como era. Inviable para la mayoría de la gente del campo. 

      “Todo está como era entonces,

     La casa, la calle, el río,

     Los árboles con sus hojas

     Y las ramas con sus nidos. 

     Todo está, nada ha cambiado,

     El horizonte es el mismo…” (La vuelta al hogar, Olegario Andrade) 

     Realmente, ¿nada ha cambiado?, ¿el horizonte es el mismo? Habría que confeccionar una lista de hechos a favor de la república y otra lista de hechos a favor del gobierno. 

     A favor de la república: estuvieron presentes  253 diputados sobre los 257 que representan el total de los mismos, hecho inédito en la historia de la cámara baja. Hubo debate. 

     Del lado del gobierno: de los 253 diputados, 129 votaron a favor del proyecto oficial y 122, en contra. Dos se abstuvieron ¿? Hubo debate. 

     A favor de la república: los diputados demostraron que podían trabajar muchas horas (19), profundizar y estudiar el tema del campo.   

     Del lado del gobierno: los diputados demostraron que podían trabajar muchas horas (19). 

     A favor de la república: se ejerció constitucionalmente el derecho republicano de poner en funciones al poder legislativo. 

     Del lado del gobierno: el poder legislativo trabajó presionado  fuera y dentro del recinto. Se le pidió “coraje” a los diputados (Patricia Bullrich), lo que hace sospechar que algunos fueron “apretados” y que no actuaron con total libertad. 

     A favor de la república: teniendo mayoría absoluta el oficialismo y sus aliados, ganaron por sólo 7 votos. 

     Del lado del gobierno: no importa cuantos votos propios perdieron (15) ni cuantos aliados sumaron (18), ganaron por 7 votos. 

     A favor de la república: el oficialismo tardó 9 horas en conseguir quórum. 

     Del lado del gobierno: no importa cuanto tardara en conseguir quórum, lo consiguió. 

     A favor de la república: de ahora en más el campo pasa a ser un factor de peso en la política nacional. El federalismo está planteado. 

     Del lado del gobierno: todavía tiene mayoría, tiene prejuicios con respecto al campo y no entiende el concepto (mandato constitucional) de federalismo. Siguen las retenciones que no son coparticipables. 

     A favor de la república: 122 diputados defendieron los intereses de los que producen y generan riqueza para la nación. 

     Del lado del gobierno: 129 diputados votaron en contra de los reales intereses de la nación y de los ciudadanos que les pagan el sueldo. 

     La república ganó mucho, pero  la votación la perdió. La resolución 125, con maquillajes hasta el 31 de octubre 2008, sigue en pie y tiene media sanción. Los 129 diputados que votaron por el proyecto oficial, delegaron en el ejecutivo la facultad de imponer retenciones. Hecho que está terminantemente prohibido por la constitución nacional. 

     A pesar de que “todo está (la 125), algo ha cambiado, el horizonte ya no es el mismo”.  Habrá que esperar los tiempos electorales, pero para entonces, ya se vislumbra otra Argentina, más normal, con reglas de juego claras y con respeto por los diferentes sectores que la componen. Una Argentina en serio, sin  eslogan. 

     Por ahora va ganando Kirchner y perdiendo Argentina. 

     Por ahora.

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