Por Malú Kikuchi
03/8/08

Ilusionarse en un país trastornado, es fácil. Volver de la ilusión a la realidad, no sólo no es fácil, sino que además, es triste. Argentina es un país triste, con un gobierno empecinado en rechazar el futuro. Argentina tiene, desde el 25 de mayo 2003, los ojos en la nuca. Y ahí siguen.
La ilusión nació en cuanto se habló de una conferencia de prensa desde la presidencia de la nación, abierta a todos los medios. Fue una idea del nuevo jefe de gabinete, Sergio Massa, empeñado en que la Presidente le muestre a la sociedad, una imagen de si misma, diferente.
Desde que empezó el problema con el campo, 11/03/08, la popularidad de Cristina Fernández ha ido bajando con prisa y sin pausa. La decisión de insistir en la resolución 125, claramente inconstitucional, agravó un problema que se hizo eterno. Finalmente, el ejecutivo fue derrotado en el congreso, único organismo habilitado para imponer tributos. Y desde el Ejecutivo, la 125 sólo fue “limitada” por un tiempo no definido.
El sábado 2 de agosto 2008, 16,40hs, en Olivos, comenzó la conferencia de prensa. Todos los detalles fueron cuidadosamente planificados y nada fue librado al azar. La presidente se enfrentó a los medios, teniendo de fondo un inmenso ventanal que daba al jardín para dar sensación de transparencia.
Se presentaron más de 100 medios nacionales y 57 medios extranjeros. Miguel Nuñez, el eterno vocero sin voz del kirchnerismo (viene del tiempo de Néstor), fue el moderador de la conferencia. La mitad de las preguntas las hicieron los periodistas extranjeros. La conferencia duró 1 hora 43 minutos y las preguntas fueron 24.
Resumen de la histórica primera (y por ahora única) conferencia de prensa del tiempo K.
A favor. La conferencia de prensa en si, ya es un adelanto en cuanto al sistema de información pública que el gobierno le debe a la ciudadanía. No hay que agradecerla, es una obligación del Ejecutivo informar, pero sí hay que reconocerla. Existió, con las limitaciones del caso, pero fue. Es algo a lo que la nación K no estaba acostumbrada.
Invitaron a todos los medios para no ser tachados de censores. La cantidad de medios era tal que no permitió la repregunta. Sin repregunta la información se limita sensiblemente. A pesar de todo…
La Presidente se presentó con sólo 10 minutos de atraso sobre la hora convenida. Estaba vestida de acuerdo a su cargo, sobria y elegante, sin joyas. No se agarró de los micrófonos como suele hacer ni se estuvo acomodando el peinado como si fuera una modelo posando para una foto. Estuvo moderadamente simpática con los periodistas. Nunca perdió el control y nunca gritó. Contestó todo lo que le preguntaron, pero…
En contra. Contestó es una manera de decir. Después de hecha la pregunta, una sola, no se permitían más; la Presidente habló. Habló mucho, habló sobre lo que tenía ganas de hablar, no sobre la pregunta que le habían hecho. A pesar de esta técnica, que maneja con solvencia y buen discurso, quedaron algunas cosas muy en claro.
Moreno se queda. De la respuesta de la Presidente se infiere que ella considera que Moreno es ¡¡¡un funcionario eficiente!!! El INDEC se maneja con un sistema que es criticado por los medios, pero es ¡¡¡un organismo veraz!!! No se cambia el sistema de mediciones.
Sí al tren bala. Sostuvo la Presidente que el innecesario tren bala no le va a costar nada al país. ¡Cuanta generosidad de parte de Francia! En cuanto a la inflación, ha de ser un invento colectivo, algo que está en el imaginario popular.
La Presidente considera que todo lo que ha hecho desde que asumió la presidencia el 10/12/07, está bien, y no corregiría nada. Es más, insistiría en la resolución 125. Lo más probable es que lo haga en un futuro cercano, cambiándole el nº a la resolución. (Es imperativo que el congreso sancione con rapidez una ley que contemple los intereses del campo y del país)
La violencia, de acuerdo a los dichos presidenciales, ha estado siempre del lado del campo. La Presidente se olvida que el origen de la violencia fue la prohibición de las exportaciones de carne, de lácteos, de trigo y de todo lo que siguió. Se olvida de D´Elía y sus muchachos; se olvida de los incendiarios discursos de su marido, el ex y siempre actual presidente.
La Presidente cree que Argentina es un modelo en cuanto a defensa de los DDHH. ¿Lo creerá en serio? La Presidente cree que su marido no gobierna. ¿Lo creerá en serio? La Presidente cree que se ha redistribuido la riqueza durante el gobierno anterior y que se seguiría haciendo de estar en vigencia la 125. ¿Lo creerá en serio? La Presidente cree que sólo ha pecado de ingenuidad ante poderosos intereses. ¿Lo creerá en serio?
¿La Presidente es en verdad Caperucita Roja o la Presidente miente?
La desilusión crece por minutos. Se esperaba un cambio profundo, enfrentando a la realidad con realismo. Fue sólo un maquillaje inteligente para ganarle la tapa de los medios a la Rural.
“Volvería a hacer todo lo que hice”. ¿Nadie le acerca a la Presidente cifras reales de divisas que se fueron, de aumento de riesgo país, de mercados perdidos, de inflación verdadera, de crecimiento de la pobreza, de aumento del desempleo?
“Volvería a hacer todo lo que hice”. Triste, muy triste.
P.D.: Sería bueno que la Presidente dejara de decir “lock out patronal”; el “lock out” sólo puede ser patronal, es redundante.
(03/08/2008)
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