ARGENTINA, ¿LA NARCO PATRIA?

Por Malú Kikuchi
8/9/08

 
Los escándalos y los golpes de efecto se suceden sin dar tregua. Argentina se ha convertido en un país donde las noticias rimbombantes son cosa de todos los días. Un escándalo tapa al anterior y el próximo tapará al de hoy.  

      El martes 2/9/08, la  Presidente sorprende al país con la noticia del pago en efectivo (con reservas del Banco Central), de la deuda con el Club de París. El decreto de la Presidente es inconstitucional (CN. artículo 75, inciso 7). Cualquier cosa en materia económica con tal que nadie audite las finanzas del país, ni el Congreso, ni el FMI. Un golpe de efecto cuyo efecto fue contrario al buscado. Argentina, en vez de inspirar confianza, confunde. 

     El miércoles 3/9/08, el país, a través de su Congreso, re estatiza Aerolíneas Argentinas. Lo hace a pesar de no conocer el precio que  fijará la empresa española dueña hasta ahora de AA. Lo hace sin tener en claro cual es la deuda de Marsans, se habla de cifras que van desde los US$ 200 hasta los US$ 900 millones. A libro cerrado, se re estatiza. Un escándalo. 

      El jueves 4/9/08, el país se despierta con un fenomenal desastre ferroviario. Un tren para, otra formación se ve impedida de avanzar, pasajeros y/ o militantes de extrema izquierda, incendian, destruyen y arrasan vagones y estaciones. Razones esgrimidas, para los medios la gente viaja en condiciones infrahumanas; para el gobierno, que dice tener pruebas, es sabotaje. Otro escándalo. 

      Proveer a la ciudadanía tres temas de relevancia en tres días, es todo un logro. Mientras la gente se distrae comentando lo de Aerolíneas, los millones que cuesta por día y los que costará, total el pueblo paga; mientras se acepta o no el intempestivo pago a los acreedores del Club de París; mientras el transporte y los subsidios son tema de conversación, en Argentina, el narcotráfico avanza. 

      No hay que permitir que los escándalos y los golpes de efecto distraigan a la ciudadanía del peligro mayor: el narcotráfico ha encontrado un lugar ideal, un lugar sin controles, un paraíso para la ilegalidad, que les permite hacer grandes negocios envenenando y destruyendo personas. 

     En Argentina, los descontroles vienen de lejos. Hoy el peligro es enorme y no se hace nada al respecto. Y no hacer nada, es dejar hacer. ¿Qué pasó? La historia de la lucha contra el tráfico de drogas, es larga. 

     En 1909, 13 naciones se reúnen por primera vez en Shangai para tratar el tema droga. Recién en 1912 se firma el primer “Convenio Internacional del Opio de La Haya”. Se suceden convenciones en 1920, 1927, 1931, 1936. En 1946, la ONU asume la responsabilidad a través de la Comisión de Estupefacientes. Argentina adhiere.   

     Hay tres grandes convenciones que rigen el tema drogas. Desde 1961, Nueva York, la “Convención única sobre estupefacientes”, origen vegetal: 1) amapola y sus derivados, opio, morfina y heroína; 2) coca y sus derivados, pasta base  y clorhidrato de cocaína y 3) marihuana. 

      Argentina no produce estupefacientes, los importa. En algunos casos es  país de tránsito, en otros es consumidor y en otros es procesador. 

     Desde 1971, Viena, rige el “Convenio sobre sustancias psicotrópicas” o de laboratorio: 1) los barbitúricos, 2) las anfetaminas y 3) los distorsionantes (LSD y otros).  

     Con respecto a las sustancias psicotrópicas, los barbitúricos están bien controlados; los distorsionantes son pocos, y con las anfetaminas el problema es fenomenal. Argentina es un país con un gran desarrollo farmacéutico y los controles son casi inexistentes.   

     En 1988 se firmó la “Convención de Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Drogas” que contempla, 1) los precursores (la efedrina es la base de las anfetaminas, del éxtasis, etc.),  2) los productos químicos que intervienen en la elaboración de drogas, y se usan como catalizadores o precipitadores (solvente, tolueno, kerosén, acetona, etc.). 

     Argentina no  produce precursores, los importa. En cuanto a los químicos, la industria petroquímica es importante y la disponibilidad de las sustancias en el mercado es total.  

     Vale la pena aclarar que Argentina adhiere a todas las convenciones. En principio el tema drogas está bajo la supervisión del SEDRONAR*, de quien depende el RENPRE, Registro Nacional de Precursores Químicos, ley 26.045; desde ahora también va a controlar el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial, ¿será para certificar la calidad?) y el ANMAT*. 

     Pero, Argentina tiene 12.745 Km. de fronteras y sólo el 15% del territorio está “radarizado”. Argentina tiene y están contabilizados, 750 pasos clandestinos con Bolivia y 60 pasos clandestinos con Paraguay.  

     Las drogas entran por tierra desde Bolivia, Paraguay y Brasil. Desde Colombia llegan por aire, los aeródromos clandestinos son incontables. El 52% de la droga, entra y sale  del país por agua. 

     Según un reciente informe de la DEA*, “Como uno de los principales productores de precursores químicos en América del Sur, Argentina es vulnerable a la desviación de éstos al mercado de la producción de drogas ilícitas”.  

     Pero el proyecto de ley penalizando el desvío de precursores químicos con fines ilegales, proyecto presentado por la senadora Sonia Escudero (FPV Salta), con aprobación por unanimidad del Senado el 25/6/08, está “olvidado” gracias a una misiva enviada a los diputados por Aníbal Fernández indicando que el proyecto no es constitucional. 

     No hacer es una forma de hacer. No radarizar al país es una forma de permitir el ingreso y egreso de drogas. No sancionar leyes que controlen el negocio de los precursores químicos es fomentar la industria de la droga. No vigilar las aduanas y las oficinas de inmigración es invitar al asentamiento de narcotraficantes. 

     No hay que dejarse distraer con el escándalo de turno. No actuar es una forma de actuar. No demandarle al gobierno una política firme y estricta en cuanto al narcotráfico, es permitir que éste actúe. En esto nos va el futuro. ¿Patria o narcopatria?  Los argentinos debemos decidir. 

    *SEDRONAR, Secretaría Programación para la Prevención de la Drogadicción y la lucha contra el narcotráfico.

    *ANMAT, Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica.

    *DEA, “Drug Enforcement Agency”.

volver a EDITORIALES