Por Malú Kikuchi
3/8/09

Existen muchas definiciones de “absurdo”. De acuerdo al diccionario, absurdo es: contrario y opuesto a la razón; que no tiene sentido; extravagante, irregular, chocante, arbitrario o disparatado.
Existe una larga tradición literaria sobre el absurdo, que es “cuando la tragedia y la comedia chocan en una ilustración triste de la condición humana”.
Representan con honores esta literatura del absurdo, escritores de la talla de Kafka, Camus, Ionesco, y en particular, el iniciador de la corriente, Alfred Jarry con su “Ubu rey”, 1896.
Según Samuel Beckett, el teatro del absurdo es “la tentativa de comunicar allí donde ninguna comunicación resulta posible”. A todas estas definiciones, hoy, hay que agregarle una más: Argentina K.
De un tiempo a esta parte, el gobierno K ha convertido al país en un compendio de absurdos, donde lo imposible no sólo es probable sino que, de hecho, se convierte en realidad.
Argentina K y el absurdo.
Argentina renegoció su deuda externa en 2005, con una quita del 70%. Es decir, por cada US$ 100 invertidos por los tenedores de bonos, sólo se les devolvió, US$ 30. Algunos tenedores, los “hold out”, no aceptaron e insistieron en cobrar lo que les correspondía. El tema lo maneja el juez Tomás Griesa, de Nueva York.
El juez Griesa puede vender activos del estado argentino para pagar con ese dinero lo que reclaman los “hold out”. Conociendo esto, el gobierno K se ha cuidado de no tener nada que le pueda expropiar Griesa.
Pero ahora, Argentina es dueña de Aerolíneas Argentinas a las que ha estatizado. Griesa pretende vender los aviones de AA que lleguen a Nueva York.
La absurda Argentina K le demuestra al juez, que AA todavía está a nombre del dueño anterior, Marsans; aunque al país le cuesta $6.500.000 diarios una aerolínea cuya titularidad no posee. Las pérdidas son del país, los aviones, no. Un absurdo carísimo.
Argentina K y el absurdo.
El gobierno, que perdió las elecciones legislativas del 28/6/09, y no se ha enterado, sigue con las mismas políticas que lo levaron a la derrota. Reconocieron, es una forma de decir, que “perdimos por un puntito” (NK, 29/6, 2,13hs) y “ganamos en el Calafate por el 60%” (CFK, 29/6, 18.00hs), pero nada cambió.
¿Para qué cambiar algo si en realidad “ganamos en todo el país” (CFK, 29/6, 17,54hs). No, el gabinete no se cambia. Y empezaron los cambios. Se fue Ocaña, se fue Massa, se fue Carlos Fernández, se fue Ricardo Jaime. Siguen firmes, Moreno y Etchegaray. El que pierde, gana. Un absurdo negador.
Argentina K y el absurdo.
La Presidente llama a un diálogo amplio y plural. El diálogo consiste en dos monólogos enfrentados que no se escuchan entre si. Esté quien esté frente al gobierno, ya sean los partidos políticos o el campo, cada cual expresa sus reclamos, el gobierno dice que no y todo sigue igual. Un absurdo comunicacional.
Argentina K y el absurdo.
La Presidente no es puntual, se especializa en llegar tarde. Internacionalmente es un papelón reiterado. En Paraguay, le echó la culpa de su retraso al canciller. Y habló de misoginia, insistiendo en que cuando llegan tarde los hombres, nadie dice nada.
Han de deberse también a la misoginia que desvela a la Presidente, las sensibles diferencias entre las patrimoniales declaraciones juradas de su marido y las de ella. El 45% de las acciones de Hotesur de la Presidente, están valuadas en $145.000. El 45% de las acciones de Hotesur de Néstor K, están valuadas en más de $1.900.000. Las acciones masculinas valen 5 veces más que las femeninas. Misoginia en estado puro. Un absurdo machista.
Argentina y el absurdo.
En un alarde de “generosidad” hacia el maltratado campo, el gobierno habla de permitirle exportar trigo y maíz, porque en el país del absurdo ¡¡¡el gobierno prohíbe exportar!!! El problema es que no se ha sembrado suficiente maíz y menos aún trigo. La de este año es la menor superficie sembrada de trigo en 110 años. Se puede exportar lo que no hay, no se permite exportar lo que hay. Un absurdo muy absurdo.
Argentina y el absurdo.
El país, hasta no hace mucho granero del mundo, capaz de alimentar a 300 millones de personas, probablemente al doble, de ser necesario (y permitirlo el gobierno), tiene chicos desnutridos, algunos hasta mueren de hambre. En Argentina. Un absurdo imperdonable.
Argentina y el absurdo.
Dicen que el diputado electo, no asumido, Néstor Kirchner, que no tiene ningún cargo en el gobierno de su esposa la Presidente, y ya ni siquiera preside del PJ, anda ofreciendo cargos gubernamentales para recomponer su perdido poder. ¿Quién es Kirchner, qué derecho tiene para nombrar a nadie en el gobierno? Un absurdo marital.
Argentina y el absurdo. La lista es interminable.
Cuando en 1896 se estrenó en Paris “Ubu rey” de Alfred Jarry, fue un escándalo y un éxito al mismo tiempo. Padre Ubu, empujado por la ambición de su mujer, Madre Ubu, asesina a su protector, el rey “de ninguna parte”, y ocupa su lugar. Asesina a los nobles, luego a los funcionarios, finalmente a los campesinos.
Ubu, grotesco, gritón, mal educado, enfermo de soberbia, inaugura un reinado de corrupción y despotismo. La ácida y feroz crítica de Jarry, se concentra en la pareja reinante, que simbolizan la ignorancia, la falta de escrúpulos, la cobardía, la maldad y el absurdo del poder usado absurdamente.
Dicen, que algunos escritores iluminados por el genio, pueden predecir el futuro.
Jarry situó el desarrollo de su “Ubu rey” “en ninguna parte”, aclarando que ese lugar era … Polonia.
¿A Usted no se le habrá ocurrido que podía tratarse de la Argentina K? ¡Dios no permita!
volver a EDITORIALES |