LAS RETENCIONES SON IMPUESTOS

03/03/08
Fundación F.A. von Hayek

Se agrega una opinión, a un fundado y sustancioso comentario de una prestigiosa Entidad, la  Fundación F.A. von Hayek: "que la tarea de generar mas pobres ha comenzado, es la forma de incrementar y tener asegurada la masa que aplaudirá en la plaza de mayo, como lo ha hecho hoy . . . "

Como consecuencia de los hechos de conocimiento público, vinculados con el abrupto incremento en las retenciones a productos agropecuarios decidido por el gobierno nacional, la Fundación Friedrich A. von Hayek ha considerado importante realizar las siguientes aclaraciones terminológicas y conceptuales, con el propósito de ofrecer alguna claridad a un discurso oficial que se ha notado particularmente oscuro:

1) La señora Presidenta ha sostenido en su primer discurso sobre el tema que no se trata en el caso de impuestos, pues las retenciones no son impuestos sino "medidas redistributivas", intentando señalar una diferencia que no existe en la realidad.

Las retenciones son impuestos, y todos los impuestos, en mayor o menor magnitud, son medidas redistributivas. Sea que el dinero que se quita al contribuyente se utilice para pagar los sueldos de los ministros, para construir caminos, para pagar lealtades políticas o para abastecer hospitales, en todos los casos se produce una redistribución de riqueza.

2) Decir que son medidas redistributivas, en consecuencia, es decir casi nada. La decisión de una persona de donar parte de su fortuna para una obra de beneficencia es una medida redistributiva. También lo son el hurto, el robo y la estafa. De lo que se trata es de tomar dinero de un lado y colocarlo en otro. Lo importante es saber si eso se hace en forma voluntaria o por la fuerza.

3) Existe un grave error conceptual, ya casi abandonado definitivamente en el mundo académico, aunque todavía funcional para ciertos discursos políticos, de considerar a la sociedad como un ente estático, y por lo tanto a la riqueza como una torta estable, respecto de la cual sólo cabe la discusión de cómo se distribuirá. La visión basada en esta premisa, fácilmente puede mostrar que lo más "justo" es que la torta sea dividida en porciones lo más parecidas posible entre todos sin exclusión.

Sin embargo, la sociedad no es un ente estable sino en constante evolución, y la riqueza no es una torta, sino una cantidad variable, cuyo crecimiento o disminución depende de muchos factores.

4) Todo el dinero que hoy el gobierno le quita a los productores agropecuarios, de otro modo hubiese sido invertido, siguiendo las señales del mercado, en el mismo campo o en otras actividades igualmente productivas. Quitar ese dinero, no significa solamente reducir las ganancias de los productores más grandes, y hacer pasar fuertes privaciones a los pequeños, sino además desalentar la inversión, y por lo tanto, el trabajo potencial a millones de personas que se verían ocupadas con el producto de esa inversión.

Tomar por la fuerza ese dinero, significará a la corta o a la larga condenar a nuevas oleadas de pobladores rurales, a radicarse en barrios marginales de las grandes ciudades, sin expectativa alguna de salir de la miseria. El gobierno que dice actuar en nombre de una más "justa redistribución" será el culpable de las nuevas generaciones de cartoneros.

5) Por eso es que el derecho de propiedad, como derecho abstracto, fue consagrado en todas las sociedades civilizadas del mundo independientemente de lo que gane cada uno. Porque es el respeto irrestricto de dicho derecho, lo que permite que las inversiones a largo plazo se lleven a cabo, y aquella torta que hoy tiene un tamaño, pueda crecer. Esto es, que en lugar de un gobierno llevándose el 44% de una pequeña torta, pueda llevarse un 10% de una torta cuatro veces más grande, y cumplir con ello sus cometidos constitucionales.

6) La visión republicana y democrática del gobierno que adoptó nuestra Constitución Nacional ve en el gobierno una agencia con poderes limitados, con funciones muy específicas, y con atribuciones muy limitadas para hacerse del dinero de los habitantes. Cada peso que el gobierno gasta, se traduce en menor inversión productiva. Por eso históricamente, nuestros tribunales habían determinado que un impuesto que consumiera más del 33 % del patrimonio de una persona es confiscatorio, y por lo tanto inconstitucional. Sin embargo, hoy los impuestos acumulados que soporta un contribuyente promedio superan ampliamente el 60% de sus ingresos.

7) Por eso entendemos que la discusión no debe pasar por cuánto gana un productor, y si lo que le queda luego de las retenciones le alcanzará para vivir, sino que parece indispensable advertir que si la redistribución afecta a la producción, la torta se hará inexorablemente cada vez más chica, y en el mediano o largo plazo no quedarán más que migajas para distribuir en un país devastado. Por el contrario, el respeto del derecho de propiedad, la limitación en los gastos del gobierno, generarán los incentivos necesarios como para que el dinero se reinvierta en el país en actividad productiva, y la cantidad de riqueza crezca lo suficiente como para mejorar el estándar de vida general.

 

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