Todos aquellos que trabajan desarrollando alguna actividad, sea física, mental, o espiritual, saben que con concentración, tesón y un plan de trabajo elaborado, se consiguen buenos resultados, que permiten el progreso, en algunos casos rápidamente y otros con más esfuerzo. Los logros que se obtengan, pueden ser si bien no dignos de admiración, si lo suficientemente aptos y remunerativos, como para justificar el trabajo realizado.
Saben también que si ese plan con las correcciones que fueren necesarias se aplica continuadamente, los beneficios llegan a ser mejores, y a veces superlativos,
Lo básico del éxito es un plan de trabajo, cumplirlo a rajatabla, y, conseguir que los colaboradores, entren con ganas y forma dentro del trabajo a desarrollar.
Por eso un plan que se aplica en forma permanente, llega a suplir con éxito, a los desarrollados por personas más brillantes y/o creativas.
Si este axioma lo aplicamos a la integración y juego de nuestro seleccionado de futbol, notamos de inmediato, que lo que falta es el plan, tenemos como técnico a un jugador brillante, pero no existe de su parte, el desarrollo de un plan de equipo, para que las personalidades variadas de los integrantes encaren su preparación.
El señor Diego Maradona, de acuerdo a declaraciones del eterno presidente de la AFA ha sido invitado para continuar al frente de la dirección. Nadie duda de la capacidad demostrada como jugador, pero si en su capacidad de planear un esquema acorde a los grandes jugadores de que se dispone.
Nadie estaría en contra de su continuidad si fuera primigenia la idea de como logrará unir a esos atletas y su proposición de juego, para que la misma pueda cumplirse. Todos pensamos que el señor Maradona puede continuar al frente, pero por sobre todas las situaciones debe utilizar un plan de trabajo, unido a un plan de juego, y lograr el espíritu de equipo que actualmente le falta a los jugadores citados.
El futbol es una actividad más, cuyo desarrollo encuadra, dentro de las jornadas de trabajo, pero para lograr los éxitos no se necesitan solamente las grandes figuras, sino lograr que las mismas colaboren entre sí, sin falsos orgullos y por sobre todas las cosas, pensando que el equipo y no la persona es la que triunfa,
El señor Maradona tiene la palabra, recordando que primero esta el equipo, luego los resultados y despues la política.