LOS CONTRATOS AGRARIOS

Por Eloy Soneyra
30/7/08

En la Cámara de diputados existe un proyecto de ley (PL) para los contratos agrarios, que implica un retroceso constitucional al crear una normativa acorde con la Constitución unitaria de 1826, al fijar la Nación  normas sobre poderes no delegados por las provincias a la Nación (CN art. 121º) y creando instituciones federales en áreas provinciales (CN art. 122º), además muchos de sus artículos están en contra de la Constitución  nacional y de la Declaración de los Derechos Humanos, reglando un contrato entre particulares, cumplido hasta el presente en ejercicio del uso de la propiedad y disposición  de la propiedad, de comerciar, de  la libertad de asociación, de trabajo; también el proyecto está  contra el derecho de propiedad al  establecer un plazo mínimo de los contratos sin atender que estos son elegidos entre las partes atendiendo a sus necesidades e intereses de producción y financiamiento, que contemplan la sustentabilidad del bien manteniéndolo con abonos o rotaciones en los sembrados o los cambios de producción de agrícolas a ganaderas o tamberas; prohíbe también el subarriendo o cesión de contratos (PL 23º) y establece excepciones al plazo mínimo legal del contrato sin considerar que cambios climáticos o en el mercado hoy desaconsejan un cultivo ayer conveniente. Asemejando todo a los estancos de la leyes de Indias que con reglamentaciones arbitrarias y agobiantes establecían la regulación económica atendiendo a los intereses fiscales del poder central y no al bienestar de los ciudadanos, a los que este proyecto de ley les impide la movilidad social al fijar sus supuestos beneficios a pequeños productores, que pierden esos derechos si acrecientan sus áreas productivas, en un mundo donde la producción en escala es la base de la competitividad. Por último avasalla el derecho de propiedad de las provincias al excluirlas de su potestad sobre los recursos naturales (PL art. 89º y 91º). Los tiempos de los contratos rurales los establecen las gentes de los campos y no los burócratas centrales.

Eloy Soneyra
doctorsoneyra@yahoo.com.ar

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