La vida por Trunp

Omar López Mato

Guillermo Moreno dice que Trump es peronista y quizás tenga razón. Ya predijo que tendríamos un Papa peronista… Trump empieza con menos suerte que Perón, porque las mujeres americanas han organizado una marcha en repudio de su actitud machista. El coronel, en cambio, a pesar de convivir con una menor de edad apodada Pirañita (que fue rápidamente desplazada cuando llegó la Srta. Duarte a la vida del “Pocho”), o de la curiosa “adopción” de una joven admiradora de la UES al final de su mandato, no sufrió ninguna manifestación de repudio popular, aunque si figura en la causa por la que fue dado de baja cómo general del Ejército Argentino.

De poco sirvió la sanción, la frágil memoria popular pronto olvidó el asunto, fue minimizado el estupor y el general fue exonerado, cobró sus sueldos atrasados y recuperó el uso del uniforme.

A Donald no le quieren perdonar ni una, y lo único que ha hecho es dar su primer discurso donde confirma el camino proteccionista que el inefable Guillermo enarboló como logro nacional y peronista. ¿Lo convocará Trump a Moreno para que le explique las bondades del cepo y de “vivir con lo nuestro”? Lo que sí ha demostrado Trump, es que no se irá con chiquitas, ya basureó a la prensa, amuró a los mexicanos y nosotros no sabemos qué hacer con los limones. Lo único que le falta es proclamar el “5 x 1” y cantar la marchita: “We are the Trumpist boys…”. ¿Alguno dará la vida por Trump? Nunca falta un pavo.

Con esta ola neo conservacionista, popular y proteccionista que invade el planeta (falta Le Pen en Francia) se han instalado algunas paradojas como que el líder más destacado de las políticas liberales y globalizadas es el comunista (¿ex?) Xi Jinping, quien desde la Catedral de San Pedro del capitalismo, es decir el foro de Davos, predica encendidos elogios del capitalismo “desregulado”, que hace poco tiempo atrás tildaba de “salvaje”.

Sin embargo, gran parte de los problemas de la globalización (que prometía el Jardín del Edén de la equidad y la redistribución de la riqueza) se debió justamente al deliberado y sistemático incumplimiento de las normas del libre mercado por parte de China y la India, circunstancia que aprovecharon para crecer espectacularmente a lo largo de estos años a expensas de las clases medias americanas y europeas. China vende chirimbolos a precios imbatibles porque no tienen incluidos los costos de jubilación, cargas sociales, impuestos internos, etc., etc. Además es muy lindo comprarle a los chinos, pero más difícil venderles… El camarada Jinping alaba al capitalismo a su medida, olvidándose del dumping y la piratería masiva de la propiedad intelectual ajena en la que incurrió el coloso oriental.

Trump ¿podrá poner las cosas en su lugar, o solo asistiremos a otra variación pendular de la historia? Por las medidas tomadas hasta ahora, parece que “va por todo…”

La caída en la pobreza de 50 millones de americanos permitió sacar de la indigencia a 500 millones de chinos. ¿Qué pasará cuando 30 millones de americanos aumenten sus ingresos? ¿Acaso caerán en la indigencia 200 millones de chinos, mexicanos, vietnamitas o camboyanos? La economía es una sábana muy corta… y los argentinos lo sabemos, aunque preferimos ignorarlo, convencidos que, como decía Perón, nos salvará la próxima cosecha. Con esa consigna en mente los gobiernos peronistas que enviciaron al país los últimos 30 años, se han dedicado a gastar, porque parecen estar convencidos que las deudas contraídas no se honran, o se las posterga, o se va a un default aplaudido por los legisladores. Total… paga Dios, que es argentino. Lo importante es ganar la próxima elección para continuar gastando a cuenta.

Las únicas opciones para lidiar con el zafarrancho que nos han dejado son:

1)      Endeudarse

2)      Disminuir el gasto público

3)      Aumentar la recaudación

4)      Aumentar la producción

Endeudarse es la opción más fácil, pero también la que deja secuelas en el futuro, porque endeudarse para pagar sueldos es la peor opción (y es lo que hoy se hace porque no hay otra opción).

Disminuir el gasto no es una medida muy popular. Las dependencias estatales están llenas de burócratas sindicales que no quieren ceder ni un ápice de su poder. Ellos quieren que todo siga igual, porque no piensan entregar el negocio colosal que tienen entre manos.

El blanqueo trajo alivio a las arcas estatales, pero estamos ante un alcohólico dispuesto a tomarse hasta el agua de los floreros. Solo una mayor producción pondrá al país en marcha, pero no es solo la cosecha o las vacas o los limones lo que nos sacará del agujero; debe ponerse valor agregado en lo que hacemos, poner cerebro y no viveza criolla como se hizo hasta el momento para currar hasta el último centavo como es costumbre de los gobiernos peronistas.

Y nosotros que nos habíamos ilusionado de librarnos del peronismo, ¡ahora tenemos que lidiar con un Trumpismo global! Porca miseria.

Omar López Mato

Médico y escritor

Su último libro es Ciencias y mitos en la Alemania de Hitler

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