Milenians y Clasemedia vs. Líderes-ropavieja

Carlos Lanusse

Nuestro presidente no es un líder político mayúsculo, todos lo sabemos y… ¿qué importa? En la Argentina de hoy ¿alguien vio un líder?, es más, ¿para qué nos sirve un líder político?

Por ejemplo los líderes sindicales no le sirven a nadie, están anquilosados, empedernidos en piedra caliza (se deshace cuando llueve). Y  la CGT, ¿a quién representa, al proyecto del 45? ¿Son tan líderes que les sacan el atril, los corren a empujones y por eso impulsan un paro?

¿Qué hacen por el desarrollo económico, siendo paro y piedra en el camino de reconstrucción? Si se quejan del modelo económico tienen una cuota de razón, pero ¿por qué no muestran el suyo? ¿No será que está vacío? ¿Andan como el “chivo expiatorio” (Baradel), solo, perdido y barranca abajo?

¿Alguien vio algún líder?, ¿qué aspecto tiene? Porque la antropología filosófica los cataloga como antediluvianos, prehistóricos, ropavejeros,  sin proyecto y alcahuetes de sus bases, nunca con capacidad para guiarlas. Son pilotos perdidos en la niebla.

Y las nuevas generaciones ¿adónde tiran sus contratótems cuando ya no sirven? Pregunta básica para jóvenes Milenials y Clasemedia, pues no quieren vivir en el embudo, en que si estas acabado de alma pero enriquecido, entonces sos jefe sindical.

Los habitantes de la isla de Pascua convirtieron a sus líderes en menhires, de piedra insoluble, para que nadie olvide jamás porqué desapareció su civilización. Comprendieron que sus políticos sólo fueron útiles para liderar la nada: su civilización perdida. Y nosotros estamos en Pascua (doble sentido vale).

Entonces, cuando los dinosaurios ya no están, ¿qué ha quedado en nuestra ontología política? ¿Qué piden nuestros ciudadanos cuando no quieren líderes políticos? Los independientes hemos contestado: no hubo líderes políticos en nuestras marchas desde 2012 hasta 2017.

Es que no nos interesan ni menhires ni alcahuetes, ¡queremos un proyecto de Nación! y nuestros líderes no saben qué es eso. Son fugaces o facciosos, cataplasmas para naciones enfermas.

Con líder y sin proyecto no vamos a ningún lado, con proyecto y sin líder vamos a todos lados… y la Historia es nuestra.

Y no somos de antipolítica, sino de política sencilla: con futuro para nuestros hijos, nunca para robar, menos robarnos a nosotros mismos. Hoy los independientes lideramos y los políticos van por detrás, sabemos que estamos entre el asco y la libertad, entre corrupción y redención. No acumulamos mugre.

Es Historia o bazofia populista, es proyecto compartido o caudillismo.

El grotesco económico de la CGT

En materia económica la CGT protesta, pide cambiar las reglas de juego de la economía, pero ¿acaso no es socia del gobierno en el gradualismo para achicar el gasto público? ¿En qué momento la CGT promovió el ajuste del Estado elefantiásico que derrite el valor de la moneda? ¿En qué ocasión  solicitó que los salarios se paguen con moneda no licuada por gasto deficitario?

La hipocresía económica de la CGT la vuelve in-creíble, no sólida,  especulativa, desesperada por un espacio de poder. Y sola de toda soledad.

El alto gasto público que cobija deviene en altos intereses, establecidos para detener la inflación, la necesidad de financiamiento externo para cubrir el déficit deviene en atraso cambiario.  La conducción cegetista es responsable solidaria de atraso cambiario y déficit fiscal. La izquierda se lo va a cobrar.

La CGT es socia de los errores del gobierno en materia económica, pero lo enfrenta con un paro político, entonces, ¿quién le cree su contradicción?

¿No percibe su grotesco? ¿No comprende que el peronismo resquebrajado no la acompaña?, ¿que la izquierda le mueve el piso desde la CTA y partidos izquierdosos?

¿Qué destino tiene si no se asocia al desarrollo?

Es más, pretende diferenciarse de la izquierda, pero la alienta en el estatismo poderdante, sus consecuentes altos impuestos y la postergación de la creación de trabajo por el mayor empleador: el sector privado.

Es una CGT obsoleta si no gira hacia el desarrollo. Aunque muy  valiosa si asume su responsabilidad. Puede ser piedra de fundamento.

Los líderes populares son cortoplacistas

Como dijo el líder popular, “Lula” da Silva, “Quem tem fome tem pressa” (quien tiene hambre tiene prisa), pero esa verdad a gritos también define el tiempo de los liderazgos populares: son cortoplacistas. No van al fondo. Los Cambios profundos no son de corto plazo, por eso el liderazgo popular no alcanza, aunque debe ser incluido.

Nuestra sociedad ha girado, la Clasemedia y los jóvenes Milenials son los actores principales, los líderes ropavieja han entrado en obsolescencia y nuestro futuro equilibrio esta entre ambos. A caballo del presente y del futuro.

Magníficas condiciones para un Acuerdo

El gobierno anda solo, sin radicales libres, sin una Lilita Carrió que enfrenta a Lorenzetti descolocando al gobierno, sin apoyo laboral y próximo a elecciones referenciales. El peronismo, cuarteado en  corrientes  superpuestas, vacías de significado político, está severamente licuado en su representatividad. La CGT enfrentó al gobierno y en seguida “vino al mazo”, no sabe si va o viene. El kirchnerismo respira entre profundas heridas judiciales y su viejo resentimiento. Nadie lo quiere.

El poder está resquebrajado, diluido, vacilante, no hay poder.

Son condiciones ideales para un Acuerdo entre responsables sin fuerza definitoria. Si cada parte arruga su prepotencia entramos a un rumbo previsible, creíble, en paz y armonía, reconstruyendo nuestra Nación.

Sin líderes igual marchamos… hacia una nueva Sociedad Abierta.