¿En qué te has convertido, Daniel?

Daniel Scioli se ha convertido en un enigma para los consultores políticos. Si a cualquiera de ellos le hubieran pedido pronosticar hace un año éste presente de culebrón caribeño que vive el ex gobernador seguramente nadie lo habría adivinado.

Atrapado entre dos modelos atractivas 32 años menores que él; dos palabras de alta sensibilidad, como embarazo y aborto; y su expectativa inalterable de pelear una candidatura a legislador en octubre próximo, la salvaje interna del peronismo parece ahora el más inocente juego de niños.

-¿En qué te has convertido, Daniel? Parecés un panelista de 678…-.

La frase, una clásica chicana de campaña, se la disparó Mauricio Macri el 15 de noviembre de 2015 en la Facultad de Derecho, apenas comenzado el debate presidencial. Una semana después, Macri le ganaría la elección por menos de tres puntos y Scioli se convertiría en el candidato derrotado. En aquellos meses de euforia macrista, Daniel prefirió el silencio y dejarle el primer plano al nuevo referente del poder. Debieron pasar 13 meses para que, a través de un mensaje de Twitter, le devolviera las gentilezas y le apuntara al consejo del Presidente sobre utilizar el aire acondicionado a 24 grados de temperatura para evitar el consumo eléctrico.

- ¿En qué te has convertido, Mauricio? Demasiado ajuste para la gente…-, jugó Daniel con la frase. Era el 17 de diciembre de 2016, hacía mucho calor y la recesión de cuatro años se prolongaba sin remedio.

El realismo mágico de la Argentina permitió que Scioli mantuviera índices razonables de imagen en las encuestas. Aún a pesar de algunas causas judiciales que complican más a sus ex colaboradores que a él mismo. Lo cierto es que la calesita del peronismo bonaerense lo tiene como un posible candidato junto a Cristina Kirchner, Florencio Randazzo y la matancera Verónica Magario, entre los dirigentes más visibles de un movimiento que sufre de nostalgia cuando está lejos del poder. Los recuerdos del futuro lo ubican en duplas con la ex presidenta o con la intendenta y los números tentativos no lo crucifican, ni mucho menos.

Claro que el desafío se ha vuelto inmenso ahora que Daniel y sus aventuras recorren los programas de chimentos en la TV y en la radio. Difícilmente se pueda presentar otra vez como el candidato de mejor sintonía con el Papa Francisco pero igual deberá apelar al milagro para salir de la polémica amorosa y volver al debate sobre las urgencias del país adolescente.

De todos modos, la Argentina, en general, y el peronismo, en particular, son universos enamorados de la sorpresa. Tantas cajas de Pandora se han abierto en estos años que nadie podrá asombrarse si dentro de un mes y medio, cuando se descubra el rostro de los candidatos legislativos, Scioli aparece sonriendo en la parte superior de alguna boleta con destino de urna.

CLARÍN