La República Argentina no era así

José María De Lorenzis

En la turbulencia de los tiempos, que, en su vorágine, nos desafian a cada momento y nos condicionan en nuestras actitudes diarias.

Cuando mas que nunca nuestra sociedad necesita la presencia y la accion de hacedores.

Cuando solo encontramos la manipulacion del sentido comun, sea en la queja, desde la platea, de lo que no se animan a protagonizar en el escenario, o desde la declamacion volitiva e inoperante del facilismo de los que, como engendrados por mentes privilegiadas escondidas en sus bibliotecas.

Que facil es para los “decidores” opinar asi.

Pretender rapidas reformas y resultados cuando la realidad nos enfrenta contra un mar de facilismo y corrupcion.

Estan los responsables hacedores montados en una chalupa contra el inmenso mar del populismo chanta y sudaca que nos hizo llegar a ser asi.

Porque nosotros no eramos asi.

Nosotros eramos argentinos.

No fuimos nunca sudacas latinoamericanos.

Argentina, la de nuestra Republica Argentina, era rica y culta.

Y llego a ser ahora pobre y culturosa.

Tuvimos una educacion que, en su contenido, asombro al mundo.

America Latina aprendio a leer con el libro UPA.

Y hace mas de ochenta años al “plancton” le preguntaron:

Queres trabajar o no queres trabajar?

Queres derechos?

La respuesta fue facil, muy facil.

Y asi llegamos aca.

Percibimos la decadencia, pero no el derrumbe.

Y la pared que se fue corriendo, corriendo, y al final se derrumbo.

Y le toca a la nueva generacion levantarla.

Sera muy dificil, posible, sin duda, pero muy dificil.

Porque la exigencia es la bolsa de dinero, facil, en la puerta de mi casa y sin ningun esfuerzo.

Distinguir el pobre del vago es el gran tema.

Porque el componente vago es el mayoritario en nuestra triste realidad.

Porque el pobre real merece todo el apoyo y el intento de ayuda.

Y que haces cuando te das cuenta del vago que “trabaja” de pobre?

En la Facultad, aquella gran Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, teniamos una materia, dificilisima, que era el puente de la carrera.

Porque cuando la aprobabas ya quedabas en linea directa hacia el titulo.

Estudiarla era el gran desafio y aprobarla se te antojaba una montaña enorme y llena de peligros.

Esa materia se llamaba Obligaciones.

Y al frente de la catedra, alla en lo que para nosotros era  ”El Olimpo”, teniamos un Señor, asi, con mayuscula.

Era el Doctor Roberto Repetto.

El me enseño el equilibrio entre los derechos y las obligaciones.

Ese fue el sello que me marco para siempre en la vida.

Ahora nos toca el muy dificil legado a una generacion nueva que va a tener que afrontar el tremendo impacto de la influencia de la inteligencia virtual y el desafio a encontrar nuevos caminos, nuevas profesiones, nuevas dinamicas que condicionaran la calidad de la formacion recibida, en medio de una voragine donde cada minuto sera potenciador a cambios ineditos e imprevisibles.

Aquel titulo que nos abrio ayer la puerta para, en la medida del esfuerzo, tener una posibilidad de exito en la vida, hoy esta vacio y es indiferente el tenerlo o no, si no esta potenciado por un posgrado, varios idiomas, y tecnologia al dia.

Porque, a la altura de pretender su insercion en el mundo laboral, tendran que estar listos para, antes que la exhibicion de  un titulo,  afrontar la tremenda exigencia de la logica y durisima pregunta: Usted, que sabe hacer?

Les exigiran muchisimo mas que a nosotros.

Les espera una aventura superior, en un mundo donde la calidad debera demostrarse en todos los niveles.

Por eso la preocupacion por trabajar para minimizar el tremendo impacto que esa dinamica tendra sobre una poblacion inmersa en un facilismo irresponsable.

La demanda de trabajo equilibrara lo incontestable de la igualdad de oportunidades con la medicion de resultados, en todos, absolutamente todos los niveles de todas las capas sociales.

Porque el trabajo debera merecerse antes que mendigarse.

Asi paso cuando fueron los tiempos de la revolucion industrial y la lucha contra el advenimiento de las maquinas que reemplazaron manos de obra.

No desaparecieron trabajos, todo lo contrario, aparecieron nuevos y nuevas formas de ganarse el pan con nuevas iniciativas y profesiones.

Ahora, no ya como en nuestros tiempos, en que la horizontalidad de los mismos hizo que las cosas tardaran mas en cambiar, y que los cambios fueran mas imperceptibles.

Ahora lo que viene es imparable.

Nos toca a nosotros el advertir a las nuevas generaciones que lo que van a experimentar no tendra limites, y por eso deberan estar preparados para prever todo y saber dominar los cambios con coraje y valores de fondo.

Nosotros vivimos, acertamos y nos equivocamos, en nuestro humano devenir falible.

Eso si, creo que hicimos honor al legado de nuestros padres y maestros.

Ellos ahora son nuestros herederos, y a ellos les toca sacudir la modorra y salir a la cancha.

Nosotros ya fuimos, y, desde la tribuna de nuestro honesto retiro, levantaremos nuestras banderas y, en la oracion para que Dios los bendiga, hincharemos por ellos.

Jose Maria De Lorenzis

Enviado desde Ipad