Ser “Y” no ser

Carlos Lanusse

(Versión política argentina sobre el drama shakesperiano)

Un pensador valioso es aquel que logra un pensamiento sencillo y sintético para expresar un problema complejo. Es lo que hizo William Shakespeare al acuñar su frase precisa y profunda para representar el drama humano universal: Ser “o” no Ser (to be or not to be). Donde desde el punto de vista lógico el “o” es una disyunción exclusiva que puede expresarse así: “una cosa u otra, no las dos”.

Mientras tanto la partidocracia argentina, refractaria a la cultura, nos propone otra síntesis, altamente hilarante: Ser “y” no Ser. Donde, desde la lógica, el “y” representa una conjunción que puede expresarse como: “una cosa y otra, las dos a la vez”

Para no permanecer en abstracto, es mejor pasar a ejemplos concretos: (todos impúdicos e irritantes, disculpas por ello).

1. Nuestro querido Papa, bien argentino, nos propone que adoremos a Dios “y” a Satanás. Con el primero, en la cultura del encuentro, superaremos la grieta, con el segundo valoraremos a Bonafini, Sala y Gils Carbó,  satanistas personificadas de tiempos del cristinismo. “No hay mal que por bien no venga” explica el refrán.

2. Nuestro gobierno, de hecho, representa a la derecha “y” desde la lengua para afuera es vergonzante de la misma. También nos propone la unión de los argentinos “y” la polarización del electorado. Ser y no ser, es su quintaescencia hilarante.

3. El peronismo valora el trabajo y el salario, “y” desde su estatismo propicia la licuación del salario, con pérdida de trabajo por ausencia de competitividad. El “Movimiento” adora una conjunción: ser popular “y” antipopular al mismo tiempo. Cree ser heredero de la mecánica cuántica donde las partículas (individuos) están en varias posiciones al mismo tiempo.

4. Nuestro programa económico consiste en valorizar la economía de mercado “y” mantener un elefantiásico gasto público con alto déficit fiscal (como en el paraíso socialista). Ser capitalistas “y” socialistas forma parte  de nuestra conjunción metafísica cocoliche. Desde siempre.

5. Organizar el futuro “y” vivir solo en presente representa a la estrambólica massista: una masita lógica.

6. Nuestra Justicia cree que los corruptos deben estar presos “y” no estarlo. Representa nuestra “alegría del vivir”… en inconsistencia.

7. Nos damos elecciones PASO para aumentar la democracia interna en nuestros partidos “y” desde los mismos hacemos lo imposible para que no las haya.

Nuestros políticos odian al principio de no-contradicción, porque los obliga a ser coherentes. No entienden que las contradicciones deben evitarse porque a partir de ellas puede deducirse, correctamente, lo que es falso. Y sostienen: “lo falso no es nuestro problema, no somos filósofos ni científicos”.

Los ejemplos de nuestra lógica política hilarante alcanzan “ad infinitum”, aunque con sufrida consecuencia práctica: nuestro sistema político es  insolvente, resolver el devenir nos queda grande.

La lógica bivalente “o” pos-verdad

Cuando la lógica bivalente “verdadero o falso” se agota, porque resulta incómoda desde lo políticamente correcto, es cuando inventamos nuestra viveza: la “posverdad”. Y con ella el programa mágico más alegre: “hacer creer”.

Cristina no tiene mayor empacho en girar hacia el populismo de izquierda, sabe lo fácil que es “hacer creer”, lo practicó durante doce años y ahora comienza una reedición: hacernos creer que lo verdadero y lo falso están de más.  Su “modus operandi” es “hacer creer” que tiene soluciones más allá de la verdady” más allá de lo evidente (como los transformers).

Por el contrario, la lógica pos-verdad del macrismo recita otro magia  hilarante fabricada por psicólogos divertidos: siempre está todo bien aunque este todo mal. En ese optimismo las buenas intenciones triunfan aunque sean inconsistentes y cuando alguien protesta se le dice: “Si las soluciones y los aciertos no aparecen no hay problema, el tiempo es infinito, nunca se pierde capital político. Porque está todo bien, pero si no lo está: lo hacemos creer”. Financistas y psicólogos apoyan, porque aman el optimismo a pedal.

Pero, ¡atención con diferencia!, entre el asco populista y el Pro-error la distancia es  infinita.

Relativismo psicológico “y” ambigüedad política

No hagamos como que la lógica no existe, pues si solo vale lo psicológico terminamos en el diván, sin angustia…y sin resolver. La ambigüedad política caracteriza  nuestra miseria política y esta se manifiesta en falta de resultados. En cambio el empirismo lógico y el positivismo político son verdades aptas para resolver: desembocan en una Sociedad Abierta y competente, su instrumento es el conocimiento no el poder.

Es cierto, son verdades filosóficas… pero la única política trascendente es la que tiene sustento filosófico, lo demás es electoralismo partidista, ubicado entre lo sin sentido “y” lo falso.