La mano invisible versus la mano visible

Armando Ribas

Voy a insistir en un tema que considero de la mayor relevancia para lograr entender el mundo en que vivimos. Y me voy a permitir de nuevo recordar a Séneca que dijo: “Para el que no sabe dónde va, no hay viento favorable”. Entonces el problema pendiente es que si no se sabe dónde se está y la razón de ser de encontrarse en esa situación, difícilmente se sepa cómo ir a dónde queremos ir. Entonces me atrevo a decir que el problema pendiente en la actualidad es la ignorancia y aun la descalificación ética de las razones por las cuales se alcanzó la presente situación del mundo.

Cuando me refiero al mundo no puedo menos que igualmente tomar en cuenta las diferencias entre los países y las zonas geográficas de la Tierra. El desarrollo en el mundo comenzó hace tan solo unos doscientos años. Léase a William Bernstein “The Birth of Plenty” (El Nacimiento de la Abundancia) donde reconoce que hasta hace doscientos años el mundo vivía como vivía Jesucristo.

Ese proceso de crecimiento económico se produjo en la medida que avanzó el adelanto tecnológico, el cual en los últimos años se ha adelantado más rápidamente que nunca. A partir de ese hecho ha surgido el criterio de que la riqueza es el resultado de un proceso y por tanto la izquierda se ha apropiado de la ética en nombre de la igualdad, para lograr el poder político.

Puedo decir que el llamado mundo Occidental y Cristiano, al cual pertenece la América Latina, por más que así no lo crea mi ex profesor Samuel Huntington, se encuentra enfrentado ante la alternativa de la mano visible y la mano invisible. Como sabemos fue Adam Smith quien definió la mano invisible cuando escribió: “En la búsqueda de su propio interés él frecuentemente promueve el de la sociedad más efectivamente que cuando él realmente intenta promoverlo”.

Pero antes de seguir ante esta antinomia tratemos de comprender qué fue lo que determinara la libertad, la creación de riqueza y por supuesto el avance tecnológico que hemos alcanzado. Ese proceso lo determinó una primera concepción ética sobre la naturaleza humana en la que se fundamentó la creación del sistema político que en primer término propuso la limitación del poder político ante el reconocimiento de que los monarcas también son hombres (Locke). Y en ese sentido se pronunció David Hume que escribió: “Es imposible cambiar o corregir algo material en nuestra naturaleza. El máximo que podemos hacer es cambiar nuestra situación y circunstancia, y rendir la observación de las leyes de la justicia nuestro interés más cercano”.

En segundo término fue el reconocimiento del respeto por los derechos individuales que no son los derechos humanos. En los derechos humanos existe un reconocimiento de la llamada justicia social. O sea supuestamente se tienen derechos por nacer y consecuentemente se violan los derechos de los nacidos que crearon la riqueza existente. Por esa razón fue Von Hayek quien escribió que “cuando la justicia es social no hay justicia”. Los derechos individuales son el derecho a la vida, a la libertad, a la propiedad y el derecho a la búsqueda de la propia felicidad.

En este último derecho que fue considerado por John Locke como el principio fundamental de la libertad se sustenta la mano invisible de Adam Smith, que hoy enfrenta la mano visible de los que pretenden actuar en bien del pueblo o de la nación. Ya podemos ver que el desarrollo es la consecuencia de la mano invisible y ésta surge a partir de sistema ético político que la reconoce. El subdesarrollo es y sigue siendo cuando la mano visible triunfa sobre la mano invisible y en nombre de la igualdad se violan los derechos individuales.

Entonces a la primera pregunta ¿porqué hasta hace doscientos años el mundo vivía como vivía Jesucristo y cuáles fueron los factores que determinaron la libertad y la riqueza? podemos añadir una segunda pregunta. ¿Por qué hoy existen países desarrollados y subdesarrollados? Indudablemente que la mano invisible surgió en Estados Unidos siguiendo los pasos de los principios instaurados en Inglaterra a parir de la Glorious Revolution de 1688. La visible existió en el mundo en representación de la deidad y se racionalizó en Francia y copó la Europa continental.

Por ello insisto en la falacia de la civilización Occidental. La filosofía política franco germánica ha sido la antítesis de la angloamericana. Y permítanme considerar que si bien no podemos ignorar la influencia de Rousseau, Hegel y Marx en la construcción del totalitarismo como lo reconoce Karl Popper en La Sociedad Abierta y sus Enemigos, no podemos ignorar la influencia ético política de Kant. Como dice Ayn Rand: “Lo que Kant propuso fue un completo, total y abyecto desinterés; él sostuvo que una acción solo es moral si se hace por deber”. O sea desconoció el principio del derecho a la búsqueda de la felicidad, o sea prohibió la libertad y la creación de riqueza.

El socialismo es hoy la mano visible que prevalece en la Unión Europea y no crece económicamente. El subdesarrollo es la consecuencia de la ignorancia política del sistema que permite la creación de riqueza. No obstante ha avanzado la tecnología que aparentemente determina la necesidad de cambiar algunos comportamientos en la sociedad. Por ello se requiere asimismo que se modifique la educación en algunos aspectos técnicos. Pero no olvidemos que el planteo fundamental de la educación para la sociedad es que se aprenda y se valore el sistema que permite la libertad y la creación de riqueza. Por ello voy a citar a Richard A. Epstein que escribió en CATO: “Los principios incluidos en la clásica constitución liberal no son aquellos que operan solamente en esta o aquella era. Son principios para las eras”.