Esta subjetividad, aquella soberbia

Carlos Lanusse

Más allá de nuestros gustos personales, a los que solemos recurrir a la hora de votar, también existe una objetividad valiosa, y lo es precisamente porque tiende a anular las subjetividades. Estas, lo sabemos por  historia, alcanzan a un valor neto negativo y frustrante: 1. aumento de la pobreza, 2. desequilibrio político constante, 3. ausencia de crecimiento económico y 4. Una grieta que hipoteca nuestro futuro como Nación.

Son resultados objetivos y mensurables, más allá de nuestras respectivas subjetividades expresadas  divisiones, parcialidades y choques.

Con objetividad sabemos que: somos cuarenta millones de habitantes  grupo menor entre los siete mil millones del planeta, que nuestro producto no crece, de nuestra desnutrición infantil, indigentes y pobres, de nuestro alto nivel cultural nunca bien empleado, de nuestros gustos comunes como el futbol, de nuestro fracaso común ante la droga. Contamos con infinitos datos para poder pensarnos con serena objetividad, más allá de nuestros odios anti-peronistas, anti ricos, anti izquierdas, contra políticos, empresarios, maestros y gremialistas. Odios  no-constructivos contrastante con el valor objetivo del conocimiento. Que no usamos en política.

El Cambio, si es profundo es cultural. Consiste en cambiar nuestra manera de mirar las cosas, el cristal con que miramos, hasta hacerlas más inteligibles, medibles y cuantificables, hacia un destino menos azaroso y aleatorio. Más atento a la vedad objetiva que a sentimientos y emociones inmaduras.

La razón y la generosidad aportan acuerdos, estos paz y progreso. ¡Acordemos!

Un fracaso del gobierno es, objetivamente, un enorme daño para todos.

Desde un punto de vista objetivo, si este gobierno fracasa nuestro país  enfrentará una enorme dificultad política, por nuestra atomización partidaria. Aparte, caeremos en ausencia de inversiones con anulación del crecimiento. “Un triunfo de Cristina en la Provincia de Buenos Aires, aunque sea por un punto, frenará en seco el programa político y económico de Mauricio Macri” dice Joaquín Morales Solá. (L.N.16/7/17) En “Del optimismo al miedo” (Clarín, mismo día) Van der Kooy repica “La sociedad viene perdiendo confianza en el gobierno”.

Los buenos periodistas son testigos calificados, si coinciden mucho más.

Observan una realidad política y económica objetiva, no emocional, visible, medible y corroborable. Hoy frágil y peligrosa. Por eso, no callaremos los errores que hacen fracasar al gobierno.

Comportamientos que conducen al fracaso

Con independencia y objetividad podemos comprender las conductas  que conducen al fracaso.

Vergüenza, del populismo propio Cuando la Provincia de Buenos Aires decidió subsidiar el 50% de los gastos familiares a través de la tarjeta del Bco. Provincia ganó unos cuantos votos, pero haciéndole pagar a los contribuyentes ese subsidio a empleados públicos. Eso se llama clientelismo populista y ahuyenta a los votantes independientes que votaron en 2015, rechazando al populismo.

¿Qué destino puede tener la Provincia cuando sale a recorrer el mundo pidiendo dinero y lo usa para comprar votos? Los independientes no vamos a apoyar métodos de la partidocracia indecente y María Eugenia perderá reconocimiento. ¿Para qué igualar para abajo?

Vergüenza, de sus celos partidarios Cuando un partido ofrece que sus representantes renuncien a sus fueros, la demanda por un Congreso limpio de ladrones se satisface. Fue clarísimo que el Cristinismo no acompañaría ese proyecto, evidenciando su corrupción. Pero fue decepcionante que Cambiemos no acompañara ese proyecto, ¿acaso no promueve la anti-corrupción?

¿Cuál votante no ve en ello celos partidarios de Pro? En cambio comprueba que se ha frenado una magnífica convocatoria para limpiar al Congreso. ¿Cuántos votos se atraen con mezquindad partidaria ante un largo anhelo social? Peor, cuando hubo una interpretación constitucional del Dr. Daniel Sabsay aceptando el sanísimo criterio de renunciar a los fueros.

La mezquindad define al que es menor, la grandeza al que prevalece.

Vergüenza, de sus pobres resultados económicos El gobierno no muestra vergüenza por sus pobres resultados económicos, sino una actitud   soberbia, inaceptable para los afectados por la economía, ¿cuantos votos puede atraer el error seguido de soberbia?

¿Quien es el asesor de campaña?, ¿un enemigo del gobierno?  Desde el principio se equivocó con “no molestar al electorado”, cuando era necesario convocar a un Cambio profundo y duradero, exigente en esfuerzo y perseverancia. Ahora, la minoridad de los celos demuestra ausencia de actitud para acordar, porque… ¿quién acuerda con soberbios?

Un asesor sin altura, con cualquier táctica que utilice hará fracasar: no sirve fabricar imágenes, caricaturas políticas. El marketing frívolo es un gol en contra ante una realidad no resuelta y un electorado analítico. Un líder sin proyecto claro no dirá “tengo miedo” sino “no se puede”, esa falta de proyecto es lo que el asesor debiera corregir. Nunca las consecuencias.

Profundizar el modelo, hoy mismo, es la forma de ganar. De re-tomar la iniciativa y que gane la Nación. Redoblar el riesgo, quemar las naves, es la señal.

La verdad objetiva, sin tapujos ni remiendos, es que no están dadas las mejores condiciones para que gane el gobierno. No las empeoremos con  correcciones superfluas. O habrá un cambio frágil, que no vende ni sirve.